La historia de Upamanyu

Hay una historia en los Purāņas. Había una vez un ŗşi que tenía muchos estudiantes. Un estudiante se llamaba Upamanyu. Desde la infancia tenía una fuerte tendencia a comer mucho, y se volvió muy gordo, como Bhīma. Su Guru vio esto, y vio que él comía mucho y no podía hacer nada en la vida porque estaba volviéndose muy obeso. Él estaba comiendo todo el tiempo, no solo a la hora de la comida.

Su Guru le dijo que, al día siguiente debía ir al bosque a cuidar de las vacas. En el āśram Upamanyu comía todo el día, pero en el bosque no podía hacerlo. Upamanyu fue al bosque y no podía comer, porque ahí no había nada de comida. Entonces vio a todas las vacas y cuando se sintió hambriento fue con las vacas y se bebió su leche. Después de algunos días, el Guru vio que Upamanyu no estaba más delgado, sino que estaba más gordo. El Guru le preguntó a Upamanyu, “¿Qué estás comiendo en el bosque?”

Upamanyu contestó, “Cuando tengo hambre bebo la leche de las vacas.”

El Guru le dijo, “No puedes hacer eso. Esta leche es para los terneros.”

Al día siguiente Upamanyu regresó al bosque, y sabía que no podía tomar la leche, porque su Guru le había dicho que no, y siguió lo que le había dicho. Esto es guru-ājñā, seguir fielmente las instrucciones del Guru. Aun así, es muy difícil controlar los sentidos. Eventualmente, Upamanyu tuvo hambre y pensó, “Bueno, Gurudeva me dijo que no bebiera la leche de las vacas. Pero cuando el ternero bebe, hay muchas burbujas de leche que salen de la boca del ternero. Yo tomaré esto.”

Después de algunos días, el Guru vio que el peso de Upamanyu aún no había cambiado. El Guru preguntó, “Upamanyu ¿Qué comes ahora?”

Upamanyu dijo, “Gurudeva, no bebo la leche de las vacas.”

El Guru preguntó, “¿Qué comes?”

Upamanyu respondió, “Tomo las burbujas de leche que salen de la boca del ternero cuando el ternero toma leche de la madre.”

Gurudeva dijo, “No, tampoco puedes comer eso.” Entonces Upamanyu regresó al bosque y se puso muy, muy hambriento. Luego comió una planta, la ākanda. Cuando le quitas la hoja a esta planta, una substancia lechosa sale que es venenosa. Es usada medicinalmente, pero no debe comerse. Upamanyu comió esto y el veneno entró a su cuerpo. Él quedó ciego. Mientras caminaba, cayó en un pozo profundo. Él no podía salir. No podía hacer nada. Su Guru llegó y lo encontró. El Guru preguntó, “¿Qué sucedió? ¿Por qué estás en el pozo?” Upamanyu le dijo lo que pasó, diciendo “tenia hambre y comí la planta ākanda, y ahora no puedo ver.”

El Guru preguntó, “¿Por qué comiste esa planta, aun sabiendo que era veneno?”

Upamanyu respondió, “Porque estaba hambriento.”

Luego el Guru le dio a Upamanyu un mantra para el dios del sol. Él le dijo a Upamanyu que debería hacer este mantra con japa, y meditar en el dios del sol, y su vista se recuperaría.

Así, Upamanyu hizo esto, y recuperó su vista. El Guru le explicó, “¿Por qué crees que te envié al bosque? Hice esto para enseñarte a controlar tus sentidos. Si no puedes controlar tu estómago, no puedes controlar los demás sentidos.”

Después de esto, Upamanyu se volvió un gran sabio y escribió algunos de los Upanişads.

El amor real y el afecto del Guru están sacando al discípulo fuera de este mundo material. En nuestro Guru Mahārāja, estos síntomas y cualidades están ahí. Dentro hay amor y afecto, pero por fuera, él es muy estricto. ¿Por qué? Muchos vienen a él para tomar iniciación, y para practicar espiritualidad, pero esto significa que tienen que controlar sus sentidos.

Existe un estándar de devoción, pero no todos pueden practicarlo. Hay muchas clases de devotos, aunque hay un solo estándar. Algunos dicen, “quiero tomar iniciación, me gusta, pero no quiero dejar nada” Ok, puedes hacerlo. Hay algo de compromiso ahí. Pero, para quien quiera avanzar en la vida espiritual, es diferente. Aquellos que son sinceros, practican.

Todos los niños van a la escuela, pero no todos van a la universidad. Algunos de ellos irán, pero no todos. Es lo mismo con la vida espiritual y devocional. Hay un solo estándar, pero muchas clases. Aquellos que quieran ser maestros – un maestro espiritual en la sociedad – para estos hay un estándar diferente. El Guru tiene una responsabilidad. Las cosas pueden ser puras o impuras. En la espiritualidad también hay pureza e impureza.

En el bhakti, hay śuddha-bhakti, karma-miśra-bhakti, jñāna-miśra-bhakti, y prema-bhakti. Hay muchas gradaciones. Los devotos sinceros deben dar todos los pasos necesarios para alcanzar la clase más alta. En el harināma también hay pasos necesarios que seguir antes de que uno pueda llegar al estado de śuddha-nāma. En realidad, śuddha-nāma y śuddha-bhakti no tienen el mismo significado. El bhakti siempre es śuddha. El harināma siempre es śuddha. Pero para aquellos que están practicando, aparecen de acuerdo con el reflejo de su conciencia, como un espejo, ceto darpana. Si el espejo está limpio, entonces todo se ve claramente. Los objetos en el espejo son iguales a lo que reflejan.

Nuestra realización va de acuerdo con nuestros deseos, la práctica, las tres modalidades de la naturaleza, y nuestra conciencia. Alcanzar a Kŗşņa, y tener bhakti no es un problema. El problema es abandonar nuestros deseos. Este es el problema. Si practicamos de acuerdo con la orden del Guru y las escrituras, entonces la determinación y el entusiasmo aumentarán. Nuestro karma es la causa raíz de nuestros deseos. Nuestra vida espiritual y material están ocurriendo simultáneamente.

Con el tiempo, la vida material se irá – el cuerpo se terminará, y el alma será libre. Algunos dicen, “Estoy practicando y no pasa nada. Nunca obtengo felicidad. Diez años, veinte años – nada.”

Continúa con tu práctica, hasta la muerte, entonces obtendrás los resultados – verás el fruto. Este karma presente se irá. Desde luego, el bhakti no destruirá esto inmediatamente. Vendrá, incluso en la siguiente vida – siempre obtendrás karma.

Toda esta realización importa, y si practicas lo entenderás. Tendrás realización. Entenderás cómo tu conciencia funciona y que este estándar te dará paz y felicidad.

bhaktihpareśānubhavo viraktir

anyatra caişa trika eka-kālah

prapadyamānasya yathāśnatah syus

tuşţih puşţih kşud-apāyo ‘nu-ghāsam

La devoción, la experiencia directa del Señor Supremo, y el desapego de las demás cosas — estos tres ocurren simultáneamente para aquel que ha tomado refugio de la Suprema Personalidad de Dios, de la misma manera en que el placer, la nutrición y el alivio del hambre vienen simultáneamente y en aumento con cada bocado para una persona ocupada en comer. (Śrīmad Bhāgavatam 11.2.42)

En el Bhāgavatam está dicho, que el bhakti es como comer. Cuando tenemos hambre nos sentimos muy débiles y sentimos dolor. Nos perturbamos y no podemos pensar. Cuando comemos, en la medida en que comamos – uno, dos, tres platos de comida – en esa misma cantidad nos liberamos del dolor. Cuando tenemos el estómago lleno, y nuestra fuerza completa, estamos satisfechos por completo. Dormimos.

Es lo mismo con el bhakti. Entre más practiquemos, más nos desapegamos de la atracción material y de los deseos que nos ocasionan dolor. Luego, al mismo tiempo obtenemos conocimiento, y tenemos más amor por Kŗşņa. Nuestra felicidad aumenta al mismo tiempo que nos liberamos de la atracción material. Todo el mundo lo sentirá. No hay duda.

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