La historia de Saubhari Rishi

En el capítulo sexto del 9no. Canto del Śrīmad Bhāgavatam, está la historia de un yogī en Vŗndāvana llamado Saubhari Ŗşi. Él estuvo practicando yoga y tapasya, austeridades, por sesenta mil años.

En la literatura Védica, los Upanişads, está escrito que todos los humanos debe realizar tapasya, que significa ‘tolerar’. Desde una temprana edad, iban al gurukula, la casa del guru, y ahí estudiaban y practicaban cómo tolerar el frío, el calor, la mente y los sentidos. Practicaban prāņāyāma y tenían poderes místicos y espirituales. Aprendían a no perder nunca su carácter y a seguir su dharma.

Saubhari Ŗşi practicaba su tapasya parándose en el agua en el invierno para tolerar el frío. En el verano, se rodeaba con fuego de excremento de vaca y se sentaba con el sol encima, sosteniendo una lámpara de ghee. Esta es la práctica de pañcāgni. Esto era tapasya. Si practicaban de esta manera, entonces a través de los poderes místicos, no eran afectados por la temperatura y dormían en el exterior, incluso durante el invierno. Nunca eran perturbados por nada, ni siquiera la enfermedad. Este era el control que tenían y podían hacer lo que quisieran, porque tenían poderes místicos, perfecciones.

Como se dice en el Bhāgavatam, Saubhari estuvo practicando por sesenta mil años. En la época de satya-yuga, la gente vivía por muchos años, no como hoy. Durante su práctica, un incidente sucedió que nos ayuda a entender la importancia de la asociación. Una parte del río Yamunā, cerca de Vŗndāvana, es el Kālīya Ghāta.

Kālīya Ghāta es el lugar donde el agua del Yamunā crea un lago, donde no hay corriente y el agua es muy pacífica. Saubhari estaba practicando ahí. Donde él estaba practicando, ponía sus manos arriba, respiraba, hacía japa, mantra, omkāra y otras prácticas – tapasya. Él era muy poderoso por todos los años de tapasya.

En la época de su práctica, el agua en el Yamunā estaba muy limpia – agua espiritual, brahma-vāri. No como es hoy. Incluso las piedras y el polvo ahí eran como gemas. En todas partes había flores, frutas, árboles, enredaderas, pájaros que siempre estaban cantando, abejas haciendo miel, y una agradable fragancia. Muchos animales y criaturas vivían en los alrededores. A través del poder de las austeridades de Saubhari, no había violencia en este lugar, incluso entre los animales.

En el agua a su alrededor había muchos peces – grandes y pequeños. Jugaban ahí porque el agua era muy pacífica debido a sus austeridades. Los peces que llegaban ahí no tenían miedo de él. Él solo estaba parado ahí, y ellos estaban complacidos con él y su poder místico y divino. Generalmente los peces en el agua tranquila juegan agradablemente. Cuando la madre se mueve, los otros miles se mueven también. Hacían parikramā alrededor de Saubhari Ŗşi y él disfrutaba viéndolos.

Una vez Garuda estaba pasando por ahí y tenía mucha hambre. Él es el ave más grande, es muy poderoso y come peces y serpientes. Él es el transportador del Señor Vişņu. Cuando sobrevolaba el lugar donde estaba Saubhari meditando en la Superalma, Garuda vio peces muy grandes en el agua. Estaba hambriento y quería comer. Así que bajó, con sus grandes alas golpeando el aire, y los pájaros, árboles y animales se fueron corriendo y volando. Era como si un ciclón o una nube de tormenta viniera.

Cuando estaba en el agua, inmediatamente tomó un gran pez del lago con sus garras. El pez no tenía oportunidad de escapar de su pico, que era como un arma afilada. Empezó a comer. Saubhari Ŗşi abrió los ojos, preguntándose que había ocurrido. El vio a Garuda comiendo al gran pez, y a todos los demás peces alejándose. A Garuda no le importaba esto, estaba comiendo.

Saubhari gritó, “Garuda, ¿qué estás haciendo aquí? ¿No sabes que estoy practicando austeridades aquí? Viniste aquí a matar a peces inocentes. ¡No tienes misericordia y eres cruel!”

Garuda no lo escuchaba; seguía comiendo y no se daba cuenta. Entonces el ŗşi pensó que tal vez Garuda comería más porque esto no era nada para él. Ya que Garuda no lo escuchaba, Saubhari se enojó mucho y sus ojos se pusieron rojos. Empezó a gritar, “Garuda, te estoy maldiciendo. Si vienes aquí de nuevo y tomas cualquier pez, morirás aquí. Tu cabeza se partirá en dos.”

Garuda dijo, “Está bien, no vendré de nuevo a este lugar.” Luego terminó de comer y se fue.

Después de aquello, Saubhari sufrió la reacción por su ira. La ira no es buena. Una vez que llega, quemará la conciencia, destruyendo la paz y la realización. Estando afectado por este fuego de la ira, Saubhari no podía calmarlo. Todos han experimentado esto. ¿Cuánto dolor causa la ira? Después de que te enojas con alguien, a menos de que te tranquilicen, haces un enemigo al que quisieras matar.

Saubhari se enojó con Garuda. Garuda no es un ser ordinario – es el transportador del Señor. Garuda dijo, “Tengo hambre y debo comer. Este es mi alimento. ¿Qué puedo hacer?” Aún así, después de que terminó accedió a no regresar.

Saubhari estaba enojado con Garuda y sintió más compasión hacia los peces por su inocencia y por cómo estaban jugando. Cuando los peces se fueron, Saubhari sintió separación de su asociación. Al mismo tiempo, por dentro estaba enojado con Garuda. Su carácter y conciencia, su mente, cambiaron por su asociación y apego a los peces. Este amor y afecto provocaron que cometiera una ofensa con Garuda. Para Garuda solo eran comida, y él podía comer ahí. Pero Saubhari tenía compasión y apego por los peces por su asociación, y se perturbó por el incidente.

Después de algún tiempo cuando Garuda ya no venía, los peces regresaron. Y de nuevo jugaron. Rodéandolo, hacían parikrama miles de peces. La inteligencia de Saubhari había cambiado. Él notó qué hermosos y felices estaban todos juntos. Consideró que ellos tenían la felicidad más grande – que estar solo para practicar austeridades no da felicidad, solo sufrimiento, no verdadera felicidad. Comenzó a alabar a los peces. Luego decidió que sería mejor para él casarse y tener hijos, tener este tipo de felicidad. A través de la asociación, su mente e inteligencia cambiaron. Antes de sus ofensas a Garuda aceptaba lo que se decía en los śāstras – que una vida de disfrute es māyā y que debemos practicar austeridades. Aunque él mismo a veces dudaba, aun así nada podía cambiar su mente. Pero debido a su asociación con los peces, su pensamiento cambió y deseó dejar sus austeridades y casarse.

¿Adónde debería ir? Él era famoso. Todos lo conocían. Había estado practicando austeridades por sesenta mil años.


SAUBHARI ENTRA AL GŖHASTHA-ĀŚRAM

En ese tiempo, el emperador era el rey de la dinastía solar, el rey Māndhātā. Tenía cincuenta hijas y muchas esposas, como era la costumbre de los kşatrīyas en esa época. Saubhari decidió acercarse a él, porque el rey Māndhātā lo conocía y lo respetaba. Ahí, le pediría una hija, y explicaría que quería cambiar su āśram a gŗhastha, porque sentía que la vida de brahmācarī ya no era buena para él.

Saubhari fue al palacio. Tenía el cabello enmarañado, y ropa hecha de corteza. Usaba esto y a veces piel, pero no algodón, porque no hay necesidad de lavar esta ropa. Con esta ropa se podía sentar por mucho tiempo. Su cuerpo era muy delgado – se podían ver sus huesos. Su cara también era huesuda y cubierta con una barba larga y enredada, pero sus ojos eran brillantes. Era agraciado y callado, tranquilo.

Quería obtener una princesa, y estaba un poco ansioso. Cuando los guardias lo vieron, le informaron al rey. Saubhari fue bienvenido, llevado al interior del palacio y se le dio una buena recepción con guirnaldas e incienso. Generalmente, los sanyāsīs y brahmācarīs iban con la nobleza cuando necesitaban algo para el sacrificio o sus actividades espirituales. No trabajaban, solo practicaban el avance espiritual durante toda su vida. En la actualidad construyen templos, publican libros o celebran festivales para el beneficio de la sociedad.

Māndhātā le preguntó a Saubhari cómo podía servirlo. Saubhari dijo, “Mahārāja, quiero entrar al gŗhastha-āśram, porque parece muy encantador, precioso y lleno de felicidad. He vivido una vida solitaria por sesenta mil años practicando austeridades. Ahora quiero casarme. Por favor dame una de tus hijas.”

En el sistema Védico, el padre y la madre dan a su hija al yerno. Este es el sistema. Mezclarse libremente y enamorarse estaba prohibido. Después de que Saubhari había expresado sus deseos, Māndhātā pensó, “Él es un yogī. No tiene disfrute que ofrecer. Está hecho pellejo y huesos y se le pueden ver todas las venas. No hay belleza en su cuerpo y no tiene bellas ropas ni ornamentos. Las princesas han crecido en el palacio, con toda la opulencia, perfumes y ropas. ¿A quién le puedo dar? Hay cincuenta hijas y todas son de la realeza. ¿Cómo puedo hacerlo? A quienquiera que de, llorará. ¿Qué debo hacer? Este es un gran problema para mí.” Así es como pensaba el rey y no podía decidir qué hacer.

Debido a que Saubhari tenia todas las perfecciones, podía entender lo que alguien pensaba. Comprendió que él rey no estaba feliz porque él era un sabio, sin casa, con un cuerpo de yogī (no de bhogī o rogī), y sin nada para que una princesa pueda disfrutar.

Māndhātā continuó pensando, “Si se lo niego, podría enojarse y destruirme con sus poderes místicos. Es mejor que lo envíe al interior del palacio donde residen las princesas. Ahí, él podrá tomar a quien le guste y que le guste. Y si a nadie le gusta, esa es su elección. No puedo ser culpado por eso.”

Finalmente Māndhātā habló diciendo, “Saubhari he estado pensando sobre mis cincuenta hijas. No he decidido cual debo de darte. Es mejor que vayas y veas a las princesas. Quien sea que te guste y que le gustes, la puedes tomar.”

Luego el yogī entendió, “Oh, el rey cree que debido a que no soy joven o hermoso no soy apto para la vida familiar. Y el rey no me quiere dar una hija.” Después pensó, “Pero el rey no conoce mi poder místico. Se lo mostraré ahora.” Cuando fue a los aposentos interiores, Saubhari usó sus poderes místicos para cambiar sus facciones. Su apariencia se volvió divina, con un hermoso rostro y cabello, bien vestido con seda y usando ornamentos – completamente atractivo.

Al mismo tiempo, el rey fue con la reina y le dijo, “un ŗşi ha venido y quiere cambiar al gŗhastha-āśram casándose con una de mis hijas. No podemos negárselo. Esto no es dharma. ¿Qué debemos hacer? Le dije que quien quiera casarse con él puede hacerlo, si no, ¿qué puedo hacer?”

Las jóvenes hijas vinieron a ver al ŗşi, e incluso a la distancia pensaron que era divino. No podían dejar de mirarlo; todo acerca de él era atractivo. Todas las hijas querían casarse con él. Reñían sobre quién debería casarse con este ŗşi.

Saubhari se sentó y sonrió.

Entonces el rey y la reina discutieron que ahora todas las hijas estaban peleando. Māndhātā fue con Saubhari y dijo, “Originalmente tú me pediste una hija. Pero ahora que has cambiado tu cuerpo y te has vuelto muy hermoso, todas las cincuenta hijas quieren casarse contigo. Están todas llorando. ¿Qué debo hacer? Antes el problema era saber cuál darte, ¡y ahora el problema es que todas se quieren casar contigo! ¿Qué debo hacer?”

Saubhari dijo, “No es un problema, puedo tomar a las cincuenta.”

Originalmente el ŗşi solo quería una esposa. Ese era su deseo. Pero después de enojarse con el rey, debido a que el rey no reconoció su poder, decidió tomar a todas las hijas. Así que las tomó a todas, y por su poder místico se expandió a sí mismo en cincuenta cuerpos – un cuerpo y guirnalda para cada muchacha. Aquí este sabio está usando su siddhi para actuar como otra gente. No como Kŗşņa, cuyo poder místico es diferente. Él también se expandió en el rāsa-līlā, donde había un Kŗşņa para cada una de las 16,000 gopīs, pero eso es algo diferente. En el caso de Saubhari, era como ver a alguien en televisión, y esa persona es vista por todos, en todas partes simultáneamente, haciendo la misma cosa.

Está escrito en el Bhāgavatam, kāya-vyūha-siddhi. ‘Kāya’ significa ‘su cuerpo’, y ‘vyūha’ significa ‘expansión’. Cualquier cosa que el cuerpo original hace, los otros cuerpos manifestados pueden hacer también. Así que Saubhari construyó cincuenta palacios separados con jardines, albercas, sirvientes, y todo era agradable para beber y festejar.

Como Kardama Muni, que construyó un planeta con sus perfecciones, para disfrutar con Devahūti. Pero Saubhari no era como él, aunque también tenía poderes místicos, y construyó estos palacios. Después de sesenta mil años de austeridades él tenía muchos poderes. Muchos hijos y nietos nacieron, y todo era mantenido con sus poderes místicos – él no necesitaba trabajar. No había necesidad de un trabajo como los karmīs. Con los poderes místicos recibía lo que necesitara.

Prāpti significa que lo que deseamos podemos obtener. Lo que el deseara se podía manifestar. De esta manera, muchos años pasaron.


SAUBHARI PIERDE SU PODER

Después de algún tiempo, el rey Māndhātā pensó, “Ese yogī se llevó a mis cincuenta hijas. Debería visitarlas para ver cómo les va. Tal vez pueda ayudarlas.” Así que él fue a ver. Estaba asombrado de lo que veía – tales palacios opulentos, donde todo era divino y perfecto. Vio cincuenta familias, cincuenta palacios, todo separado y yendo bien. No lo podía creer. Había perlas, piedras preciosas, buenas camas – todas las instalaciones eran encantadoras. Había una luz divina. Él reconoció que el yogī tenia un gran poder místico.

Pero gradualmente, las perfecciones de Saubhari empezaron a reducirse, y pronto sus poderes místicos se terminaron. Antes, él podía obtener lo que quisiera. Pero había llegado el momento de que ya no podía manifestar nada. Como el dinero en el banco – si sigues sacando dinero sin poner nada, eventualmente se irá. Así pasó que la perfección del sabio se terminó, pero sus responsabilidades aún estaban ahí.

Los miembros de la familia y sus hijos estaban demandando muchas cosas. Él no sabía cómo darles nada. También había mucha tensión. Todos estaban peleando por la vida material. Sus cincuenta cuerpos también se habían ido. Solo le quedaba un cuerpo. No sabía qué hacer y estaba consumido por la preocupación.

Cuando era rico, había dado libremente a sus hijos y no necesitaban trabajar o cualificarse para mantenerse a sí mismos. Ahora que el dinero se había terminado, eran inútiles. Era demasiada preocupación para él – no tenía paz. En sus últimos momentos era como un hombre muerto. Finalmente, un día dejó todo y regresó al Yamunā.

Ahí, vio su lugar de austeridad, y recordó lo que había ocurrido. Él pensó, “aquí estaba practicando austeridad y debido a mi asociación con los peces mi mente e inteligencia cambiaron. Luego maldije a Garuda. Ahora tengo pura māyā, y he perdido todas mis perfecciones. Antes, estaba practicando para obtener siddhi y volverme libre de este mundo material. Ahora he perdido todo, ¿qué debo hacer? Se sentó ahí y lloró.

Saubhari fue con sus esposas y les contó sobre su vida pasada de practicar austeridad. Explicó que ahora había perdido su poder y no podía hacer nada al respecto – estaba acabado. Dijo que regresaría a practicar austeridades y cuidar de su alma, porque esta vida ha terminado. Debido a que las esposas también seguían el dharma, dijeron que irían con él y cuidarían de su vida espiritual también. Al final de su vida, Saubhari estaba practicando austeridades, y fue a Janaloka y Tapaloka pero no pudo conseguir la liberación.


EL VALOR DE LA ASOCIACIÓN SANTA

Así de poderosa es la asociación. Saubhari era una gran alma y una persona poderosa, y aún así fue cambiado, como Bharata Mahārāja. Incluso por la asociación con los peces, la mente puede cambiar. Por lo tanto, la buena asociación – con un devoto puro, tales grandes almas, y Vaişņavas – es necesaria. De esto podemos obtener un beneficio real aunque no podamos entender el valor de esto con nuestros sentidos.

Por ejemplo, aquellos que viven en un bosque de madera de sándalo no entienden el valor de la madera de sándalo. Si compras una pieza en el mercado para usarla en la adoración, puede costar muchas rupias o euros – entonces lo valoras. Pero aquellos que viven en el bosque de madera de sándalo la ponen en el fuego para calentarse, y la usan para cocinar, porque ellos viven ahí. No comprenden su valor.

De la misma manera, aquellos que viven cerca del Gaňgā no pueden entender las glorias del Gaňgā. Desde la infancia viven ahí y jugando, así que ¿qué pueden pensar? Pero si alguien de Alemania quiere ir ahí y tomar un baño, como en el Kumbha Melā, le cuesta muchos euros ir ahí. Hay muchos miles y millones que vienen ahí y le dan un gran valor. Pero aquellos que viven cerca no pueden entender el valor del objeto.

Cuánto se beneficia nuestra alma no podemos reconocerlo con nuestros sentidos. Como nuestros ojos, solo tienen visión mundana. Necesitamos ojos espirituales, divinos y de las escrituras para tener visión verdadera. También, con la ayuda del conocimiento śāstrico podemos entender el valor de la asociación, de nuestra práctica y nuestra vida. De otra manera no podemos entender lo que beneficia a nuestra alma. Este es el poder de la asociación. Podemos obtener conocimiento de las enseñanzas esenciales del Śrīmad Bhāgavatam para hacer nuestra vida exitosa.

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