El proceso de purificación

Hay un ejemplo, la purificación del oro que está mezclado con otros metales. Como el oro, nuestra conciencia se hace impura al mezclarse con muchos deseos materiales. El oro se refina de otros metales por el herrero poniéndolo en el fuego y golpeándolo con un martillo. Una y otra vez se repite el proceso – fuego y golpear – de esta manera, el oro se vuelve puro. Este es el proceso de purificación. El discípulo debe estar listo para aceptar el martillo.

El discípulo debe ser suave. Cuando es martillado, se vuelve suave. Sin el martillo, él dice “Voy aquí y allá. Estoy haciendo esto y lo otro.” El Guru y el discípulo tienen este tipo de relación purificatoria. Esto no es una amistad, como en un club social.

Cuando Arjuna se rindió en el Gītā, dijo,

kārpaņya-doşopahata-svabhāvah

pŗcchāmi tvām dharma-sammūdha-cetāh

yac chreyah syān niścitam brūhi tan me

śişyas te ’ham śādhi mām tvām prapannam

Ahora estoy confundido en cuanto a mi deber prescrito y he perdido toda compostura debido a una mezquina flaqueza. En esta condición te pido que me digas lo que es mejor para mí. Ahora soy Tu discípulo y un devoto entregado a Ti. Por favor instrúyeme. (Bhagavad-gītā 2.7)

Mi inteligencia y conciencia están cubiertas por esta ilusión. No entiendo cuál es mi dharma (deber). Me rindo a usted, y usted, śādhi mām, me da dirección. Esta es la relación correcta. La rendición significa volverse suave, y luego el Guru puede hablar con este martillo del conocimiento. Si el discípulo es suave, porque todas las impurezas se han ido, el ‘oro’ brilla. Este es el proceso de rendición.

Si no hay suavidad, y en cambio hay dureza y resistencia, cuando el metal es martillado por el herrero, lo romperá. Y de esta manera, el Guru acabará con el discípulo. Muchos discípulos están ahí, y el Guru los martilla a todos con sus instrucciones y órdenes. Guru-ājñā significa “orden”. El Guru da órdenes, “¡No lo hagas! ¡Házlo! ¡No vayas! ¡Ve!”

Estas son órdenes, como en el ejército, “¡Ve hacia la derecha! Uno, dos, tres, cuatro.” Los soldados marchan a la orden del comandante, ellos no piensan. Así es como los discípulos deben tomar la orden de su Guru.

Los discípulos del Guru deben practicar – así como los hijos y sus padres. Los padres dicen, “No comas esto. No toques esto. No hagas esto, o aquello. No toques el fuego.” Las órdenes son necesarias. Esto es amor. De otra manera, si no hay órdenes, el Guru y el discípulo se irán ambos al fuego y se quemarán. Esta es la relación entre el Guru y el discípulo: uno se rinde, y otro es responsable de cuidarlo y liberarlo hacia una conciencia más alta – jalarlo fuera de esta condición material. De otra manera el discípulo no se moverá, y el Guru no se moverá tampoco. Ambos se están comportando como amigos, con el resultado de que el discípulo hace lo que quiere. Esto no es amor. El amor significa servir, enseñar, sacar al discípulo.

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