Libre de ira


¿Cómo estar libres de ira? ¿De dónde viene la ira? ¿Por qué viene la ira? ¿Cuál es el lugar de la ira? El lugar de la ira está en el centro de nuestra frente. Nadie enseña esto. Desde la infancia nuestra madre y padre nos enseñan dónde se encuentra la mano, la pierna, los ojos, y la nariz. Pero nadie dice, “¿Dónde está tu ira? Esto no lo enseñan. ¿Dónde está tu codicia, tu lujuria y tu mente? Nadie enseña esto ¿no? Y después de crecer, creen que entienden esto, pero no.

El lugar de la ira es en nuestra frente. Cuando te enojas se afectan tus ojos y se ponen rojos, porque te afecta inmediatamente ahí. ¿Pero cómo viene la ira? Tenemos que saber esto, para que podamos controlarla. Cómo viene y por qué viene.

La ira viene de nuestros deseos. Primero viene el deseo, y ¿de dónde viene el deseo? De los sentidos. Y ¿por qué de los sentidos, de qué manera? Por el contacto con las cosas. Cuando ves algo, inmediatamente la mente dice, “quiero esto”. Aquí es de dónde viene el deseo. Así como cuando ves o escuchas algo, piensas, “Oh es agradable, puedo tener esto”, y el deseo viene.

De los sentidos mismos no viene nada. Pero cuando los objetos son vistos, entonces la mente dice que quiere ese objeto. Cuando ves algo, se desarrolla el apego y el deseo. Si ves, por ejemplo, un hombre, una mujer, un muchacho o una muchacha, el apego y el deseo se vuelven muy fuertes, más que cualquier otra cosa.

Luego deseas esto y te preguntas, “¿Cómo puedo obtenerlo?” Esto lo recuerda la mente. Piensa y empieza otro saňga.

dhyāyato vişayān pumsah saňgas teşūpajāyate

saňgāt sañjāyate kāmah kāmāt krodho ’bhijāyate

Al contemplar los objetos de los sentidos, en la persona se desarrolla apego por ellos, y del apego se desarrolla la lujuria, y de la lujuria surge la ira. (Bhagavad-gītā 2.62)

En sánscrito saňga significa deseo, y esto crea el apego. Siempre. La mente siempre recuerda lo que quiere. ¿Cómo tenerlo? Para esto está la inteligencia. Te dice cómo tener lo que deseas. Si viene algún obstáculo – tal vez alguien te moleste, o algún problema aparece de forma que no puedas tener lo que quieres – entonces te pones enojado. Por ejemplo, quieres comprar algo, y le pides a tu madre y a tu padre dinero. Si no te lo dan, entonces te enojas con tus padres. De esta manera viene la ira.

Cuando alguna obstrucción detiene la satisfacción del deseo, este deseo aumenta, se convierte en fuego y se vuelve ira.

Esta krodha, ira, es fuego. La mente está conectada con el aire y el fuego. Cuando viene el fuego a veces también crea agua. Cuando los ojos lloran lágrimas de ira y sale agua, esa agua es caliente. No agua fría. Si la ira es demasiada, quema tu inteligencia y tus sentidos, entonces pierdes la memoria porque es afectada por la ira.

krodhād bhavati sammohah sammohāt smŗti-vibhramah

smŗti-bhramśād buddhi-nāśo buddhi-nāśāt praņaśyati

De la ira surge la ilusión, y de la ilusión la confusión de la memoria. Cuando la memoria está confundida la inteligencia se pierde, y al perder la inteligencia se cae de nuevo al pozo material. (Bhagavad-gītā 2.63)

De la ira smŗti, la memoria, es destruida, y todo se olvida. De esta manera la gente quiere matarse a sí mismo y a otros, y tomar drogas. La gente hace esto por la ira. Smŗti-bhrańśād buddhi-nāśo – la inteligencia se vuelve inactiva y no puede hacer nada.

Buddhi-nāśāt praņaśyati – entonces quiere destruirse a sí mismo. Este es el efecto de la ira. Así que, ¿qué podemos hacer? Antes de que venga la ira, controla el deseo. Cuando no hay deseo, no hay ira. No hay problema. La ira nunca dará nada espiritual, siempre trae solo sufrimiento.

Incluso grandes sabios como Durvāsā también sufrieron de ira. Kŗşņa dijo esto. De este modo, Saubhari Ŗşi realizó austeridades por sesenta mil años, pero simplemente a través de la asociación se volvió apegado y kāma (lujuria) apareció en él. Entonces sintió ira hacia Garuda. De esta manera, Saubhari Ŗşi perdió el resultado de sesenta mil años de austeridades y todas sus perfecciones. Durvāsā quien era grande y poderoso sufrió mucho por la ira. Lo encontrarán en la historia de Ambarīşa.

Un poco de ira, fuego, puede destruir muchas cosas. Causa guerra, ir a la corte, separación de familias, divorcio. Necesitamos encontrar la causa raíz del deseo para que podamos prevenirlo. La prevención es mejor que enfrentar las consecuencias. No mantengas deseos. Si hay algo que quieras, ofrécelo a Kŗşņa. Él se ocupará de ello.

A veces un padre o una madre se enojan con sus hijos. Debido a que los hijos son traviesos, los padres los regañan. Esto no es ira. Esto es enseñar a otros. A veces el Guru también se enoja con los discípulos y los regaña para enseñarles. Eso tampoco es ira. La ira tiene buenas cualidades. Cuando se usa adecuadamente, te dará fuerza. Cuando estás enojado inmediatamente te vuelves fuerte. ¿Cómo usarla apropiadamente? Esta comprensión es necesaria para tener resultados correctos, pero generalmente no hay un buen resultado de la ira.

Al momento de la muerte, uno debe estar libre de la lujuria, la ira, y la codicia. En el Bhagavad-gītā Kŗşņa dijo,

tri-vidham narakasyedam dvāram nāśanam ātmanah

kāmah krodhas tathā lobhas tasmād etat trayam tyajet

Hay tres puertas que conducen al infierno – lujuria, ira y codicia. Todo hombre cuerdo debe abandonarlas, ya que conducen a la degradación del alma. (Bhagavad-gītā 16.21)

El momento de la muerte debe ser pacífico. Todo debe abandonarse. A veces hay actividades materiales en las que puedes usar la ira, pero no te quemes a ti mismo. Puedes estar enojado para enseñar a otros, pero esto no es en realidad ira. Es necesario utilizarla adecuadamente, así como la verdad. Necesitamos controlar el deseo, y luego la ira no será un problema.

Extracto del libro Bhakti Tattva Vicar


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