Religiones Verdaderas y Falsas


Hoy en día, la mayoría de las religiones son, como declara el Srimad-Bhagavatam, "religiones fraudulentas". El Sri Caitanya-bhagavata, afirma también:

Según el Srimad-Bhagavatam, todas las ideas mundanas que se hacen llamar religión no son más que un engaño.

La religión temporal es aquella en la que la oración por pan y mantequilla es la forma más alta de adoración al Señor; en la que se cambia la creencia -de hindú a musulmán, a budista, a cristiano, y de nuevo a hindú- por motivaciones egoístas; y en la que uno intenta liberarse de las enfermedades pensando que su cuerpo es su alma (ser) y que la entidad viviente es Dios.

Dar de comer arroz y lentejas a los pobres creyendo que son Dios en estado de pobreza; construir hospitales y escuelas ateas considerando que ese es el mejor servicio a Dios; pensar que la ocupación eterna, los deberes religiosos temporales y las demás variedades de religión son iguales; desdeñar la ocupación eterna del alma y propagar el secularismo; sacrificar a animales inofensivos, y servir al hombre y a la nación, todas estas prácticas o religiones (dharmas) son temporales. Ninguna de estas actividades otorga un bien permanente al mundo.

No obstante, si consideramos que la religión eterna es como un templo -es decir, nuestro objetivo más elevado-, podemos aceptar esas otras religiones o dharmas parcialmente, como peldaños para llegar al templo de la religión eterna. Si esas otras religiones contradicen, cubren o dominan la ocupación eterna del alma, deben ser abandonadas. La moralidad, la humanidad o el amor mundano que no considera la función eterna del alma, carecen de sentido y no merecen ninguna glorificación. El verdadero y único propósito de la humanidad y la moralidad es alcanzar amor puro por Dios.

Si existe aunque solo sea un verdadero ejecutor de esta función eterna del alma que mantiene ardiente el fuego del canto del santo nombre de Dios, su nación, raza y sociedad no podrán ser destruidas, por mucho que esa nación esté oprimida y dependa de otro país, hayan robado sus tesoros y quemado sus escrituras, y hayan destruido su cultura, su arte y su prosperidad.

El canto de estos nombres de Dios:

Hare Krishna Hare Krishna

Krishna Krishna Hare Hare

Hare Rama Hare Rama

Rama Rama Hare Hare

propicia el bienestar del mundo entero y, por ende, del país, la sociedad, la clase y el ser.

Finalizo mi discurso repitiendo la instrucción final del Señor Krishna, el fundador del dharma, en el Bhagavad-gita (18.66):

Abandona todos los dharmas relacionados con el cuerpo y la mente y tan solo ríndete a Mí por completo. Yo te liberaré de todas las reacciones pecaminosas. No temas.

Extracto del libro "Mantra Yoga y la Naturaleza eterna del alma"


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