Un sondeo en las relatividades de la vida


Nuestro conocimiento imperfecto está ahora cautivado dentro del horizonte mundano, y ansiamos fervientemente la liberación de los muros de la prisión de la relatividad incompleta. Esa experiencia necesariamente nos conducirá a la conclusión de que es deseable la no cooperación con la relatividad finita, debido a que cuando se habla de la relatividad infinita no debemos atribuirle ningún defecto de la experiencia finita aquí. El Señor Supremo no confirmó la fase impersonal de la Fuente de la naturaleza y la Eterna Super-Naturaleza, sino que prescribió un largo camino que debemos adoptar en nuestra estancia en este mundo temporal así como para proceder hacia la Trascendencia. Él no prescribió la política de visión corta de la no cooperación con las cosas limitadas perecederas de este mundo sino que nos instruyó cómo utilizarlas en la dirección adecuada para lograr nuestro fin deseado. No hay duda que nuestra dependencia en razonamientos mezquinos sobre la relatividad mundana mostraría una renuencia para recibir la Verdad Trascendental inexplorada hasta ahora por nuestra recepción aural defectuosa; pero un momento afortunado nos daría una oportunidad accidental de poner un poco más de atención al remedio que en su milagroso poder demuestra ser la bebida más placentera para el alma sedienta.

Demasiado apego a cualquier cosa limitada nos negará la facilidad de extensas ganancias, aunque la política de concentración sea muy apreciada para nuestro mejoramiento. Demasiada afinidad por una cosa produce resultados maravillosos en un investigador académico cuyo objeto es traer a nuestra atención el conocimiento oculto inherente en el objeto externo. La operación del Tiempo ha establecido la función de durabilidad adquirida de este modo, como por ejemplo en la existencia de los recuerdos. Mientras se observa que el académico investigador o el amante de un objeto transitorio cambia su interés hacia otra cosa, y mientras el objeto tenga una existencia temporal con la susceptibilidad de transformación, tales esfuerzos están destinados a ser análogos a explotaciones del tiempo. La insuficiencia y la exuberancia involucradas también darán prueba de lo indeseable de tales actos fruitivos temporales. En el emporio de los fenómenos, encontramos que nuestros sentidos se ocupan con toda seriedad. Cuando los sentidos son gratificados del amplio servicio de su necesidad, más tarde la secuela saciativa no se adapta a sus propósitos.

Por lo tanto el problema que tiene que ser resuelto es "donde mantener esos objetos de los sentidos si requerimos cualquier alivio de sus invasiones explotadoras". ¿Debemos idear algún medio para la actuación de nuestros sentidos? El disfrutador de los objetos así como los objetos disfrutados están ambos situados en una posición de tiempo tentativa. Ya que la existencia temporal y las actividades están cautivas en una parte del tiempo, estas discrepancias deben ser redirigidas de alguna manera para tener una solución adecuada a estas cuestiones desconcertantes. Estamos lidiando con cosas temblorosas no-absolutas. Así que debemos tener un deseo interno de conocer la dirección del Absoluto. Hemos tenido una función irrepresible de tratar los fenómenos con nuestros sentidos, y hemos encontrado que los objetos que manipulan nuestros sentidos son transformables. Debido a que estamos obligados a elegir nuestra posición en un lugar donde no hay tal problema, por lo tanto buscamos elevarnos de todas las plataformas limitadas a una que sea segura.

La asociación con los objetos fenoménicos ha dado lugar a la disrupción, así que la disociación es rápidamente tomada como un remedio. Y la siguiente pregunta debe ser cómo manejar esta función. Por disociación nos referimos a deshacernos de la relatividad del conocimiento, por ejemplo, sacrificar nuestro principio cognitivo, el cuál es inculcado por una cierta escuela. La maximización del conocimiento podría absorber a las dos posiciones diferentes de observador y observado, y al conocimiento ininterrumpido sin las dos alas de la Eternidad y la persistente disociación del mundo manifestado.

Cuando nos aseguramos que la no-cooperación nos dará lo que hemos buscado, ¿queremos decir que debemos abstenernos de todas las necesidades de la vida para obtener perfecta disociación de los objetos imperfectos? La respuesta será "no". No necesitamos poner un alto a recibir las necesidades de la vida, sino aceptar solo aquellas actividades funcionales que son necesarias para que nuestras cosas inadecuadas definidas sirvan como ingredientes que faciliten nuestro paso hacia el Conocimiento Eternamente Bienaventurado sin ninguna referencia a nuestro humor de disfrute mal dirigido. Si demuestran ser útiles al Absoluto, las fases temporales y defectuosas son removidas indirectamente de la concepción de esas cosas. Así que no debemos tener ninguna aprehensión de la inadecuación de aquellas cosas y discerniremos su aspecto inmaculado sin el cual demostrarían ser trampas haciéndonos utilizarlas para nuestro propósito impuro. La situación insípida de una concepción impersonal no necesita predominar sobre nosotros como un hecho resuelto. Debemos quitar nuestras propensiones de disfrute en conexión con nuestros elementos de entidades temporales incorporados con el Absoluto. Entonces aparece la pregunta: "¿Cuáles son las características sobresalientes del Absoluto y cuál debe ser la nomenclatura del Absoluto?" El Absoluto evidentemente acepta todo tipo de naturaleza manifiesta, en lugar de acechar solamente como lo desconocido en una región detrás del alcance de nuestros sentidos. Nuestras actividades sensuales están confinadas hasta ahora a lo no-Absoluto y cuando nos preocupemos más por la situación inmutable del Absoluto, ninguna mutabilidad nos disuadirá de nuestro objeto codiciado. Si queremos salir de la posición de servir a objetos transformables y tener una única conexión de todas las cosas manifestadas con Él. Esto nos dará la situación codiciada de continuar nuestras actividades vitales en Su servicio en este mundo sin una aptitud indeseable dirigida hacia el Absoluto y nosotros, siendo sus sucesores irregulares, Lo ayudamos a ser inmortales, aunque han sido reconocidos por nosotros como destinados a nuestro uso. Así que la más grande capacidad es alcanzada por nuestro temperamento de servicio, en lugar de nuestro equivocado humor de disfrute que demuestra ser infructuoso a la larga.

La disociación de las cosas indeseables, cuando tenemos a la vista el Conocimiento Eterno Bienaventurado, servirá exactamente su propósito si podemos trazar su conexión con el Absoluto, sin tener relación con su origen, y simplemente recibirlas con una consideración de que ellas han tenido solamente asociación eterna.


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